LA CAIDA, LOS ULTIMOS DIAS DE ADOLFO HITLER
A finales de la guerra en Alemania, el ejército Nazi de Adolfo Hitler se veía abatido, debido a que ya no contaban con las suficientes municiones para continuar con ésta, ya que también Rusia seguía atacando constantemente.
Los mas altos al mando del ejercito Nazi se encontraban refugiados en un búnker, en el que se encontraban: la secretaria de Hitler, su esposa Eva Brawn, soldados de los mas altos rangos, así como médicos y enfermeras dedicados a atender a los soldados que llegaban heridos, y que eran fieles (aunque algunos no) a su Fürher.
Para este tiempo, la enfermedad que aquejaba a Adolfo, El mal del Parkinson, era más notoria, se veía a un Hitler mas demacrado, que sentía que nadie lo comprendía, y por esto se sentía agobiado. El Fürher, se mostraba duro con sus decisiones ante sus soldados, denotando su liderazgo característico, y su enojo ante cualquier oposición; pero por el contrario, ante sus sobrinos, hijos de su hermana Magda, no mostraba la dulzura de un padre, pero sí la alegría que sentía al estar con ellos. Uno podía ver a Hitler como el monstro genocida, que veía a la compasión como pecado, pero apacible ante los niños.
Durante la guerra se veía la desesperación y trauma de algunos soldados, ya que la guerra había sido continua por 6 años, un claro ejemplo, es cuando un miembro del ejercito, decide abandonar el búnker, para asegurar a su familia temiendo que murieran, Hitler sin compasión le prohibió retirarse sino hasta el final. La salida que el pobre hombre encontró fue matarse junto con su familia haciendo explotar dos bombas.
Hitler nunca pensó en rendirse, así que lo que él quería era apoderarse de campos petroleros para explotarlos y recuperarse de las perdidas a causa de la guerra, lo que no quería era aceptar la ayuda de algún otro país.
Cuando Hitler se dio cuenta de que no podía mas, encontró solo una solución: la muerte lo que lo llevó a llamar al doctor del búnker, para que le recetara algún medicamento que pudiera darle muerte tanto a él como a su esposa Eva. El médico le dio unas pastillas que los matarían al instante. Hitler pidió que después de eso, fueran incinerados juntos, ya que no quería que su cuerpo fuera exhibido por los rusos en caso de ganar la guerra (ya que así pintaban las cosas).
Era tanta la fidelidad que la mayoría de ejército Nazi aun tenía hacia su Fürher, que decidieron continuar con la guerra, como él lo habría deseado, para resultar vencedores.
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